Alguien me enseñó una vez que no siempre tenemos que estar cantando, riendo y con una sonrisa en la boca.
Es cierto que ver una sonrisa en una mujer es hermoso, pero es imposible que la mantenga toda la vida; a veces esa sonrisa se transforma en una gota de cristal que necesita salir, pero no es tan fácil encontrar una salida, ya que al ser descubierta las demás personas pensarían que tiene un problema... pero deberían saber que es parte de la naturaleza y que esas gotas de cristal que descienden por el rostro no son más que otro media de comunicarse, que dicen a gritos que necesitamos estar solos, reflexionar, pensar indagar en nuestro interior.

Pero estas gotas de cristal nunca vienen individualmente, una vez sale una decenas de ellas seguirán descendiendo, sacando parte del problema con ellas.
Nos son malas, al contrario nos ayudan a ser felices. Cuando ya el caudal se ha secado la sonrisa aparece, y esta vez más radiante, es como un arco iris.
Por eso estar siempre fingiendo no es bueno, no debemos evitar las lágrimas, como las llama la gente, yo prefiero llamarlas Gotas mágicas, ya que gracias a ella la felicidad viene a nosotros...
Sin ellas no habrían sonrisas y... ¿qué es más bonito que una sonrisa salida directa del corazón?



