Como de costumbre chapoteaba con sus primos y primas pequeñas, se ve que le encanta jugar con ellos, salpicarles, hacer que se está ahogando, en fin un hombre de los pies a la cabeza con alma de niño.
En la arena era el rey del balón, se apropiaba de la playa para jugar con sus primos a la pelota, pero no sabía que ese partido era mágico por lo que luego sucedería:
-¡Remate y... ! uish ha fallado...
+ Tranquilos ya iré yo.
Y con estás palabras su vida cambió.
Decidido fue a buscar el balón que accidentalmente había caído sobre la toalla de una chica que estaba en la orilla subiendo a dispuesta a tomar el sol. Pero no cogió la pelota, había quedado hipnotizado...
*Hola-. Dijo la chica con entusismo y curiosidad por saber que hacía aquel chaval en su toalla.
+Buenas-. Balbuceó como pudo, seguía en trance, semejante belleza le había dejado perplejo.- He venido a buscar el balón.
*Ah bien, no pasa nada, por cierto ¿Puedo jugar?-. Preguntó desinteresadamente.
+¡Por supuesto!-. Exclamó sin pensarlo dos veces.- Rai , así me llamo.
Tras esta presentación disputaron un partido, tras el cual se dieron un chapuzón porque ambos estaban embadurnados de arena.

Pero se hacía tarde y la noche aguardaba, sin mas dilación Rai la invitó a cenar; ella se lo pensó pero Rai insistió lo suficiente.
Lo que Alice no sabía es que no era una cena normal. Hacía poco que se había conocido y Rai lo había preparado todo. Velas, comida, luna y diversión.

Hola a todos, bueno decirles que gracias por visitar el blog, y que está entrada tiene una segunda parte, y que la publicaré mañana o esta tarde. Hasta luego. (=
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