Hace tiempo una persona me pidió un consejo, me quedé paralizado... ¿un consejo?.- pensé.
Es difícil dar un consejo, es algo más que una frase; se puede decir que es un estilo de vida ya que en ellos se reflejan los valores de las personas.
¿Quién soy yo para dar un consejo?, seguía estupefacto y me sentía presionado por la situación; me miraba esperando una respuesta. Sin pensarlo dos veces dije:
"Quién no lucha, no gana."
Buff vaya consejo que le di a la pobre chica.
Lo he pensado, he estado pensando en esa frase y no tiene mucho sentido, si luchas te puedes llevar una buena paliza, puedes sangrar, lo habrás dado todo en el combate y lo peor es que no sabes si vas a ganar o vas a irte a casa con tres dientes menos, un ojo hinchado y un pasaje al hospital... ¿De verdad merece la pena luchar por algo incierto?, pues hoy querida amiga te digo que es mejor mantenerse al margen, observar, mirar cada movimiento del oponente y que es mejor esperar y que el tiempo ponga todo en su lugar.
Losé no fue buen consejo, pero como humano bajo presión me equivoco, ahora rectifico y si quieres un buen consejo toma este:
"Vive, ríe y sonríe, que nadie va a buscar tu felicidad por ti."
Para empezar hay que tener claro que la felicidad es subjetiva y no se da durante toda nuestra vida (es matemáticamente imposible), la felicidad la encontramos en momentos claves, no somos felices durante toda nuestra vida sino que somos felices en determinados momentos de nuestras vidas.
Nadie nos va a regalar la felicidad en un bote de cristal, la tendremos que ir a buscar nosotros, la podemos encontrar en los amigos, en la familia, en un parque de atracciones... en muchos lugares; cuando nos demos cuenta habremos viajado a muchísimos lugares alrededor del mundo, habremos conocido a muchas personas, habremos visto cosas maravillosas buscando la felicidad.

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